sábado, 2 de mayo de 2015
Vendaval de verano
¿No notaste hoy cómo el mundo giraba al son de nuestros pasos? Caminábamos fugaces, siendo de pronto ciudad vacía, remedio enfermo, madrugada sin salida. Ahí ocurría toda la magia, sí, acá mismo, abajo de nuestros pies. Y tus pupilas tan redondas. En ciertos momentos no sabía qué decirte. ¿Se encontraba entre nosotros el silencio? Empujándonos, obligando a nuestra sorda mente a ver. Invisible como sólo él sabe ser. Bocas porfiadas, sin producir más que risas. Existe una cierta tensión entre nosotros y la vida. Y me gusta pensar que un día su impulso nos llegará, como un vendaval de verano. Y tus ojos se cierran. Y recordás la adrenalina. Te enorgullecés de alguna manera de haber vivido este día. Y comenzás de repente a sentirte luz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario