lunes, 11 de mayo de 2015

Cuento beat

Posicionémonos nosotros. Sí, paralelos, uno en frente de otro. Yo, menuda, con mil dudas en la cabeza y mirada segura. Crines despeinadas, más bien mucho al espejo antes de salir no me miré. Esa piba de chaqueta negra, parche de una banda que capaz no conocés. ¡Esos pantalones! No son pijamas, estaban un día en rebaja, no te puedo negar que me encantan y me tapan del frío cuando no hay abrazos que me den. Manos en los bolsillos, por miedo a cualquier temblor. Estoy nerviosa, no te puedo mirar a los ojos, tampoco apartar la vista de ese horizonte en el cual casualmente te encontrás vos. Sin embargo miro todo a la vez, me río de golpe, nunca vas a saber en lo que pensé. No te observo mucho la ropa, no te voy a juzgar, no me importa. Te enseñaron muy bien a adaptarte, se ve. Pero yo no puedo. No soy un pobre camaleón. Preciso correr, ¡o me muero! Corrés conmigo. Y la tensión de pronto ya no se ve. No veas nada, no examines. No sé quién sos, pero te necesito. En mi imaginación te veo en blanco, con un gran signo de interrogación tatuado en la frente. Me voy a morir tranquila, joven, vacía. Como ahora, ¿este es el momento? No sé. Pero me mirás con cuelgue, y yo me siento desvanecer. 

2 comentarios: