domingo, 10 de enero de 2016

Cóctel de drogas

Sombras, sombras sin cara como las de El viaje de Chihiro. Me acechan desde la esquina paralela, me observan... hay un grito mudo y tétrico que me absorbe cada sábado de madrugada. Me dio miedo caminar sola, pero deseé con fuerzas que el destino nunca llegara. Pensé en que hablar con vos, solamente hablar, sondearte la voz fue reconfortante como una ducha de agua fría para mi fiebre adolescente. Me encantás vos y tu cara, y tus talentos mediocres, y tu falsa intención de amistad. Y hoy sábado pequé como nunca, me sentí culpable como siempre, pero hay deja vus aguardando ahí en mi cerebro a que no engañe lo planeado por los demonios para mi. Caminé sola, sí, y con el alma desnuda, descalza y tropezando, encantando cada pieza de pavimento con mi aliento a alcohol. Pero más que nada caminé pensando en cuánto necesito tu calor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario