Acerca de vos
pienso en tu cara, y me asquea. Un asco agradable, un poco prohibido. Capaz también algo de miedo. Finjo que no te tengo miedo, pero cada vez que me mirás siento que vas a atacar ante cualquier rastro de distracción. Sé que te sobra seguridad y gran parte de lo que decís es mentira, pero aprendí a creerte sólo lo que quiero. Es como un juego invisible, soy tu juguete y vos el mío, pero sin que nos demos cuenta. Pero te doy fuego cada vez que lo pedís, y te escucho atenta cuando me querés endulzar con verdades. Y espero que eso te alcance, porque no puedo ofrecer nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario